Y SU CORAZÓN” AL SERVICIO DE LOS MÁS NECESITADOS
Un abrazo y feliz pascua
María Jesús, Delegada





Durante los días 25 y 26 de abril de 2008, con la asistencia de más de 400 participantes, ha tenido lugar en el Palacio de Congresos de






http://www.everesteduca.com/inf_aldebaran.asp
http://www.infantil.profes.net/propuestas2.asp?materia=442&nombre=Religi%C3%B3n
http://www.erain.es/departamentos/Religion/infantil.htm
http://www.sc-religion.com/html/modules.php?name=Sections&op=listarticles&secid=5
http://www.iesppicasso.org/Departamentos/religion/departrelig2.pdf
http://www.primeraescuela.com/themesp/biblia.htm
http://www.es.catholic.net/ninos/index.htmlhttp://www.mercaba.org/Inza/puer/cartel_chavales.htm
(pinchar sobre la fotografía para ver más)
Pepita Garfia.
De forma solemne han dado comienzo los actos conmemorativos de la inauguración del centenario de la fundación del Colegio Diocesano “Sagrado Corazón de Jesús” en la casa Colón el día 25 de Enero de 2008, fecha del acto de inauguración en 1908 por el Cardenal Almaraz en las escuelas del barrio onubense de San Francisco.
El acto fue presentado por don Jesús María García Hueto, periodista y padre de alumna del Colegio, quien dio la bienvenida a todos los asistentes, incluyendo al Rvdmo. Señor Obispo Don José Vilaplana Blasco, el Obispo emérito Don Ignacio Noguer Carmona, el Vicario General Don Baldomero Rodríguez Carrasco, como director del Colegio Diocesano, los Vicarios Don Daniel Valera y Don Diego Capado, Don Juan Mairena y mayoritariamente a los alumnos el colegio que llenaban el aforo, completado por la familia de Manuel Siurot, etc.; al mismo tiempo tuvo una emotivas palabras para la niña desaparecida, alumna del centro, Mariluz Cortés y que se cerró con un caluroso aplauso.
A continuación, Don Jesús Rodríguez Delgado, director de Primaria, hizo una exaltación a los cien años del colegio, en un espléndido tono escolar y al mismo tiempo simpático y emotivo. Dio comienzo describiendo aquella Huelva de principios del pasado siglo “pueblo pobre y de pobres” ( falto de cultura, educación, valores cristianos…) para a continuación resaltar las grandes figuras del Beato Manuel González y Don Manuel Siurot , almas del Colegio y terminó parafraseando las palabras de Siurot a Don Manuel González, dirigidas en este caso a nuestro Obispo Don José Vilaplana“ aquí tiene usted a los Profesores del colegio, ¿nos quiere usted de maestros?” a lo que asintió sonriente el señor Obispo.
Seguidamente dio comienzo la primera actuación musical del coro de alumnos dirigidos por don Abel Moreno Martin.
Como inicio del acto había intervenido el coro de Profesores del Colegio dirigido por Doña Tere Romero ,que interpretaron dos emotivas composiciones dirigidas a los alumnos: “Padre Nuestro” y “¿Qué es la magia?”.
Después Don Baldomero impone a Don José Vilaplana la insignia de oro del colegio, como titular que es del mismo. A su vez, el Señor Obispo coloca la insignia de oro a Don Luis Llerena Baizán, delegado diocesano de educación, como investigador especialista de la persona y obra de Don Manuel Siurot. Don José dice que no la merece pero la acepta en representación del Colegio; afirmó: “son cien años y un colegio que late con un corazón muy vivo, que nos alienta a seguir”, agradeciendo a la familia Siurot que les acompañe.
Hay una serie de premio-sorpresas consistentes en la entrega de una placa de agradecimiento a la Hermana Ana María García, Superiora de la Congregación de las Misioneras Eucarísticas de Nazareth, fundada por Don Manuel González, a Dª Gema Ramírez Siurot en representación de su familia ,y a otras personas relacionadas con el colegio, entre ellas a los Profesores Don José Degrado Retamero y Don Lorenzo Sandia Soto, por la realización del video sobre Don Manuel González García y Don Manuel Siurot y al autor de la historia gráfica de Manuel Siurot, el Profesor José Alberto Fernández Rentero y a Don Celestino G. Casilda, en nombre del Equipo Directivo por su magnífico trabajo de diseño de la cartelería y rotulación del Primer Centenario.
A continuación y en el Colegio Diocesano, Don José Vilaplana y Doña Gema Ramírez Siurot descubrieron en el rellano de la escalera un azulejo representativo del cartel anunciador del IV Congreso Diocesano de Educación, a celebrar los días 25 y 26 de Abril del presente año, con lo que culminó el importante acto académico programado para este día.
Huelva, 31 de Enero de 2008
Luis Llerena Baizán
En la última década, el Consejo Diocesano de la Educación Católica de Huelva ha organizado cuatro Congresos, en torno a los siguientes temas: “La educación católica a debate” (1997), “Por una educación humanizadora” (2000), “Educación y desarrollo humano” (2004) y “La escuela católica, un pilar del progreso de Huelva” (2008). Este IV Congreso, a celebrar los próximos días el 25 y 26 de abril, ha querido bajar a nuestro propio terreno escolar, a Huelva.
El porqué de este IV Congreso tiene un doble motivo: Por un lado, la implantación de una nueva legislación educativa: Ley Orgánica de Educación (L.O.E.) y la Ley de Educación de Andalucía (L.E.A.), hacen necesario situarse en la nueva etapa de política educativa con esperanza de futuro; por otro lado, se celebran el Centenario de la creación de las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús (actual Colegio Diocesano), y el setenta y cinco aniversario de la presencia de los Hermanos Maristas en Huelva, conmemoraciones que nos invitan a hacer memoria de la experiencia testimonial de hombres e instituciones que prestaron y siguen prestando un gran servicio educativo a Huelva.
Su para qué pueden sintetizarse en los siguientes objetivos:
· Destacar la importancia histórica que, en el campo educativo de Huelva, han tenido las instituciones educativas católicas.
· Tomar conciencia de la problemática educativa en la escuela hoy: Experiencias, análisis y prospectivas.
· Dar respuesta con sentido de futuro y de esperanza a los nuevos retos educativos que interpelan tanto a la Escuela católica como al Profesor cristiano.
Como es fácil constatar, tanto sus motivos como sus objetivos reclaman de todos los onubenses implicados directamente en el mundo escolar, o sensibilizados y preocupados por el tema educativo, máxime si son católicos, el apoyo incondicional a este magno acontecimiento que, sin duda, pondrá sobre el tapete lo que ha supuesto la Escuela católica para el progreso de nuestra tierra. A un nivel superior, la participación en el Congreso supone una forma más de dar testimonio de nuestra condición de creyentes y de nuestro aplauso a los Colegios católicos de Huelva que, de manera callada, han realizado durante muchísimos años una labor encomiable en pro del progreso integral de nuestra Ciudad.


1. Los españoles hemos sido convocados a las urnas para el próximo 9 de marzo. Como en otras ocasiones semejantes, los Obispos ofrecemos a los católicos y a todos los que deseen escucharnos algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto. Hablamos como pastores de la Iglesia que tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoción del bien común.
2. Con tal finalidad pensamos que es éste un momento apropiado para leer y meditar de nuevo la Instrucción Pastoral aprobada el 23 de noviembre de 2006 por la Asamblea Plenaria de nuestra Conferencia Episcopal bajo el título de “Orientaciones morales ante la situación actual de España”. Recordamos algunas ideas fundamentales de esta Instrucción, que han de ser comprendidas, por tanto, en el conjunto de aquel relevante texto.
3. Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera (n. 81).
4. Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública (n. 50).
5. Los católicos y los ciudadanos que quieran actuar responsablemente, antes de apoyar con su voto una u otra propuesta, han de valorar las distintas ofertas políticas, teniendo en cuenta el aprecio que cada partido, cada programa y cada dirigente otorga a la dimensión moral de la vida. La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas (n. 56). No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55).
6. “Es preciso afrontar - señala el Papa - con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social” (n. 56). La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico (n. 41).
7. No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna (n. 13). En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública, así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” (n.18), que lesiona el derecho de los padres - y de la escuela en colaboración con ellos - a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales. Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de enseñanza y la educación de calidad para todos.
8. El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68).
9. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España (n. 73). Al mismo tiempo, enseña que, también en este caso, es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y - en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos - “superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas (n. 74).
10. En este momento de la sociedad española, algunas situaciones concretas deben ser tenidas muy particularmente en cuenta. Nos parece que los inmigrantes necesitan especialmente atención y ayuda. Y, junto a los inmigrantes, los que no tienen trabajo, los que están solos, las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución, las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos, y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Hay que trabajar también para superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades autónomas, tratando de resolver los problemas más acuciantes, como son el trabajo, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua y cuidando con esmero el patrimonio común de la creación (n. 80). En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboración al desarrollo integral de los pueblos.
Que el Señor ilumine y fortalezca a todos para actuar en conciencia y conforme a las exigencias de la convivencia en justicia y libertad.